viernes, 4 de enero de 2013
Fotos de un pueblo de Oaxaca
En noviembre del año que apenas terminó (2012) visité de nuevo Santa Catarina Ixtepeji, en Oaxaca y les quiero compartir algunas imágenes de allá
Disculpen: Al final, "sin querer", se colaron dos imágenes de dibujos y pinturas mías
viernes, 21 de diciembre de 2012
Si no lo escribo se me va como agua entre los dedos...
LA POESÍA
Durante la lluvia intensa
bajando por el canal de la lámina
rápida y desordenadamente
el agua
a chorros
se distorciona,
se envalentona
cae
y hace un pozuelo
que lo contenga
por un instante
Al escampar el cielo
cuando las aves vuelven a volar
a cantar,
la gotera,
que antes fue raudal
cae precisa,
constante
incansablemente
como el segundero del reloj
clap... clap...
y forma espirales concéntricas
y espera
atenta
a que alguien la describa
21 de Diciembre de 2012
LA POESÍA
Durante la lluvia intensa
bajando por el canal de la lámina
rápida y desordenadamente
el agua
a chorros
se distorciona,
se envalentona
cae
y hace un pozuelo
que lo contenga
por un instante
Al escampar el cielo
cuando las aves vuelven a volar
a cantar,
la gotera,
que antes fue raudal
cae precisa,
constante
incansablemente
como el segundero del reloj
clap... clap...
y forma espirales concéntricas
y espera
atenta
a que alguien la describa
21 de Diciembre de 2012
martes, 9 de octubre de 2012
Un poema perdido de hace tiempo
Dos seres
Dos seres:
un hueco deseoso
y una cresta palpitante
se han declarado su amor
por esta noche
No saben si les rendirá
hasta el amanecer,
pero esperan,
se unen,
se cobijan
y se van sin conciencia
Después se ensalivan,
se acurrucan el uno en el otro
y se echan en el enorme hoyo
que es el olvido.
Eduardo Sánchez López
martes, 28 de agosto de 2012
lunes, 23 de julio de 2012
Poema que escribí el 7 de febrero de 2000
NIÑO QUE SE SALIÓ DE SU SUEÑO PARA VOLAR
A todos aquellos
que nos encontramos
presos
de algo
El niño que se salió de su sueño para volar, ya no tiene papalote con el cual hacerlo. Se lo robaron las nubes, que son las únicas que quieren estar arriba, sobre todos, en el cielo. No soportan ver llover a nadie más.
Está de luto por la pérdida de su papalote. Ya no quiere abrir los ojos. Le parecen injustos los arrebatos de la madre naturaleza.
Las gaviotas se unieron al linchamiento del soñador niño que vuela y le arrancaron las piernas a picotazos, confundiéndolas con grandes peces que habían escapado de su destino el mar. Las algas verdes pidieron ayuda a las olas y le amarraron los brazos y las manos al cuerpo.
El niño que se salió de su sueño para volar se siente sin salida (y sin entrada) alguna, pero sigue invocando otros sueños con la boca y la voz y con sus ojos abiertos hacia adentro.
Eduardo Sánchez López.
7 de febrero de 2000
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